En realidad no se recicla el papel sino la celulosa. Es decir, al principal material que compone el papel y que se extrae de la madera de los árboles. Sin embargo, para que esta celulosa se pueda reciclar, debe encontrarse en unas condiciones aceptables. Esto significa que, si se trata de papel o cartón que haya sufrido ciertos tratamientos químicos, o, simplemente, se ha manchado con suciedad que no se puede eliminar, el papel en cuestión queda inservible para ser reciclado.