Los residuos son llevados al sitio de disposición final perteneciente a la Intendencia correspondiente. En el mejor de los casos esta disposición final es en un relleno sanitario (sitio acondicionado adecuadamente para recibir residuos y enterrarlos correctamente) y de lo contrario en un vertedero controlado (se entierran los residuos controladamente pero no con todos los requerimientos ambientales necesarios).